El caso del reloj enterrado

El caso del reloj enterrado
El caso del reloj enterrado 2.00/5 (40.00%) 1 voto

Erle Stanley Gardner
Policíaca
Editorial Molino

ISBN – 978-84-272-0734-4

Año de esta edición 1988

Páginas 254

#el caso del reloj enterrado

El caso del reloj enterrado, otro ejemplo de que el protagonista de una novela es más conocido que su propio autor.

BREVE RESEÑA: No he encontrado datos sobre el año de origen de la novela, pero calculo que será de principios de la década de los 40. Esto, junto con una traducción de la época, hacen que siempre resulte curioso leer una de estas novelas de Perry Mason, el famoso abogado de procedimientos poco ortodoxos. Resulta llamativo que llamen a los «taxis» como «taxímetros», o a las «luces apagadas» las describan como «luces veladas», a los cigarrillos que no son de liar, «cigarrillos de corte sastre» y a las llantas de los automóviles: «aros». Y se usen palabras tan raras como «fidetalladamente»
También ha sido curioso ver cómo por aquella época había racionamiento de neumáticos.
Solo por esas cuestiones ya vale la pena leer de tanto en tanto una de estas novelas; por lo demás, poco que destacar, salvo una trama un tanto liosa que se desmadeja demasiado rápido al final en las últimas páginas con las conclusiones del propio Mason.

SINOPSIS: Cuando las pruebas sobre el asesinato de un estafador apuntan a la esposa de la víctima, su padre decide llamar a Perry Mason para pedir ayuda. Es entonces cuando el águila legendaria jurídica tiene que desentrañar el misterio más desconcertante del caso: un reloj enterrado en la escena del crimen.

Pero cuando el tiempo escasea, el tic-tac del reloj suena cada vez más y más como el ruido de los esqueletos de la familia que todo el mundo quiere silenciar.

Se pueden ver algunas de las adaptaciones de Erle Stanley Gardner en YouTube:

BIOGRAFIA: Erle Stanley Gardner (17 de julio de 1889, Malden, Massachusetts – 11 de marzo de 1970) fue un abogado y escritor estadounidense. Autor de novelas policíacas, que publicó bajo su propio nombre, y también usando los pseudónimos A.A. Fair, Kyle Corning, Charles M. Green, Carleton Kendrake, Charles J. Kenny, Les Tillray, y Robert Parr.

Gardner ejercía su profesión de abogado, pero su carácter aborrecía la rutina de la práctica legal. La única parte que realmente disfrutaba, eran los juicios penales, y el desarrollo de la estrategia a seguir en un juicio. En su tiempo libre, Gardner comenzó a escribir para las revistas policíacas que también albergaban a autores como Dashiell Hammett y Raymond Chandler.

@lecturaderamon
@ramoncerda

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