Clubes de lectura, pedantería y alta literatura. Cóctel mortal

Clubes de lectura, pedantería y alta literatura. Cóctel mortal

 


 

Si hay algo que no soporto es la pedantería llevada al extremo. En realidad, cualquier cosa suele ser molesta cuando se sale de unos parámetros aceptables, pero con la pedantería se nota antes.

Antiguamente el término pedante se usaba para definir al maestro que enseñaba a domicilio gramática a los niños. Evidentemente eso ya no existe; nadie va casa por casa enseñando este tipo de cosas, ni creo que su uso fuese despectivo.

Más tarde se empezó a llamar pedante, esta vez sí de manera más despectiva, a las personas engreídas que hacen un inoportuno alarde de erudición, la tengan o no la tengan. Los peores son los que, sin tener dicha erudición, piensan, o quieren que pensemos de ellos que la tienen.

Cuando una persona tiene unos conocimientos sobre algo, está bien que los comparta, pero no para lucimiento propio, sino cuando es necesario o se le pide, el resto es tontería, o lo dicho antes: pedantería.

En todas partes nos podemos encontrar con este tipo de personas que pueden llegar a sacarnos de quicio, pero cuando el entorno es literario, siempre es más fácil encontrarse con alguno de ellos (y a veces con varios a la vez). Los clubes de lectura son un caldo de cultivo especialmente proclive a ellos. No digo que todos los clubes de lectura padezcan de este mal generalizado, aunque estoy casi que convencido de que todos tienen entre sus miembros al menos a uno de ellos, más o menos camuflado, quizás todavía en estado latente esperando su oportunidad de oro para darnos a conocer sus enormes conocimientos y su buen gusto, porque esa es otra, el pedante, por definición, necesariamente ha de tener buen gusto y los demás somos los únicos poseedores del mal gusto. Es algo que ya se encargará de dejar bien claro después de veinte minutos de palabrería vacía, en la que intentará no poner ni comas para que los demás no tengamos ocasión de interrumpirle.

A mí me gusta mucho leer y leo de todo, aunque como he dicho muchas veces, mi época de leer a los clásicos ya ha pasado y ahora solo los releo de tanto en tanto y con moderación porque no doy abasto con las lecturas más modernas.

Criticar la nueva literatura y defender a ultranza SOLO a los clásicos, a veces (yo diría que casi siempre) es cuestión de simple pedantería, de querer dárselas de importante haciéndose pasar por alguien culto, pero lo peor es cuando nos quieren explicar sus motivos sin haberles preguntado nada (y si les hemos preguntado, la culpa será nuestra por imprudentes e incautos); cuando nos dicen con todo lujo de detalles el por qué solo leen a los clásicos y lo bien que escriben todos en contraste con la porquería que se escribe actualmente.

Estoy de acuerdo es que ahora se escribe (y publica) mucha porquería; ¿a qué negarlo?, pero también se escriben muy buenos libros, tanto si hablamos de novela como como si nos referimos a otro tipo de literatura; pero donde no estoy de acuerdo ni puedo estarlo nunca es en que todos los libros clásicos son buenos. Eso es una tontería llevada al extremo, y es tanto como admitir que lo que ahora se escribe, dentro de doscientos o trescientos años se habrá convertido por arte de birlibirloque en alta literatura.

Además, yo soy de los que disfruta cuando algo me gusta y no por ello hago luego sesudos estudios para decirle a los demás el por qué me gusta, el cómo usa las palabras fulanito o menganito, cómo construye sus frases, o cosas de ese tipo. Me ha gustado, me gusta como escribe y me gusta leer sus libros y puedo hacer una breve reseña o una recomendación, pero ya está. Lo demás son devaneos narcisistas para aparentar que hay mucha cultura en un cerebro donde no cabe tanta.

Y no quiero decir con esto que en un club de lectura no se puedan comentar ciertos libros y que cada uno opine sobre qué le ha parecido; lo que le ha gustado y lo que no, lo malo es cuando el pedante de turno nos puede amargar la tarde con sus conclusiones y quiere convencernos de que ese libro que no nos ha gustado es de lo mejorcito que se ha escrito, o al contrario (no sé qué es peor), cuando prácticamente nos insulta y nos trata de ignorantes porque nos ha gustado el último de Stephen King, que además no era la lectura recomendada del club.

Mi consejo es que cada cual lea lo que le gusta, sin dejarse influenciar por estos pedantes que en el fondo nunca han disfrutado leyendo y nos quieren amargar la tarde para que seamos tan infelices como ellos lo son.

Felices Lecturas.

@lecturaderamon

@ramoncerda

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